Objetivos y tareas

 

 

     Definimos a continuación cuáles han de ser los objetivos de todo itinerario de crecimiento en la fe según el Directorio General de Catequesis (DGC 66-68).

         La catequesis de Iniciación es una acción básica y fundamental en la construcción tanto de la personalidad del discípulo, como de la comunidad.
     Está estrechamente vinculada con los sacramentos de la iniciación, especialmente al Bautismo.
     Su finalidad es propiciar una viva, explícita y operante profesión de fe.
     Para lograrlo, la Iglesia transmite a los catecúmenos y catequizados la experiencia viva que ella misma tiene del Evangelio, su fe, para que ellos la hagan suya al profesarla.

La catequesis de Iniciación Cristiana ha de ser:

  • Una iniciación ordenada y sistemática a la revelación que Dios mismo ha hecho al hombre en Jesucristo.
  • Revelación conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras.
  • Revelación comunicada constantemente, mediante una traditio viva y activa, de generación en generación.
  • Esa iniciación vital y orgánica en el misterio de Cristo es lo que, principalmente, distingue a la catequesis de todas las demás formas de presentar la Palabra de Dios.
  • Es más que una enseñanza: es un aprendizaje de toda la vida cristiana, que propicia un auténtico seguimiento de Jesucristo, centrado en su Persona.
  • Se trata, en efecto, de educar en el conocimiento y en la vida de fe, de forma que el hombre entero, en sus experiencias más profundas, se vea fecundado por la Palabra de Dios.
  • Se ayudará así al discípulo de Jesucristo a transformar el hombre viejo, a asumir sus compromisos bautismales y a profesar la fe desde el «corazón».
  • La catequesis de iniciación ha de propiciar  una formación básica y esencial.
  • Se ha de centrar, por tanto, en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas más básicas de la fe y en los valores evangélicos más fundamentales.
  • Trata de poner los cimientos del edificio espiritual del cristiano; alimentar las raíces de su vida de fe, capacitándole para recibir el posterior alimento sólido en la vida ordinaria de la comunidad cristiana.
  • Por ser orgánica y sistemática, no se reduce a lo meramente circunstancial u ocasional.
  • Por ser formación para la vida cristiana, desborda (incluyéndola) la mera enseñanza.
  • Por ser esencial, se centra en lo «común» para el cristiano, sin entrar en cuestiones disputadas ni convertirse en investigación teológica.
  • En fin, por ser iniciación:
    • Incorpora a la comunidad que vive, celebra y testimonia la fe.
    • Ejerce, por tanto, al mismo tiempo, tareas de iniciación, de educación y de instrucción.
    • Esta riqueza, inherente al catecumenado de adultos no bautizados, ha de inspirar a las demás formas de catequesis, también la infantil.

 

      Las tareas fundamentales de la catequesis son, por tanto:

 

1. CONOCIMIENTO DE LA FE

 

2. EDUCAR EN LA LITURGIA

 

3. FORMACIÓN MORAL

 

4. ENSEÑAR A ORAR

 

5. VIDA COMUNITARIA

 

6. INICIACIÓN EN LA MISIÓN